
El amante se posó sobre ella
Como si fuera un pájaro obscuro
Estirando al silencio,
Haciéndolo cómplice.
Ella dormida,
En su cama de sedas
Abrió sus muslos de flor complaciente.
El cabello recortaba
Su rostro de plenitud arrebolada
Y sus dientes de pétalos puros
Sonreían…
El bebió su néctar,
Ensortijó sus hebras
Con el éxtasis de su sexo.
Y luego, en un minuto fatal
Abrió sus alas
Inició su vuelo,
Nunca volvió.
Ella siguió dormida
Soñando con rosas blancas.











