miércoles, 29 de diciembre de 2010

del ejercicio del escriba...




Y escribir, escribir bajo el fleco turmalina del ocaso, ese punto donde mueren las vocales hasta desangrarse de palabras. Fundirse en el charco. Poder resucitar en las fauces de una aurora boreal, una espiral envolvente de expresiones que nos gire. No temerles. Abrirse a este cúmulo brillante entrelazando todos los pasados y presentes, exhumarse y zambullirse, tenderse y confiar… confiar que la gravedad ha desaparecido, que no habrá caída y que entonces las palabras fluirán como partículas de luz más allá de nuestros límites.

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domingo, 26 de diciembre de 2010

Cadáver Exquisito XI (Alejandro Cabrol-Marina Kohon)




XI

viste las rocas
y luego el zarpazo
quirúrgicoinolvidablemente

nunca se vuelve
un fonema ciego y sordo
porque nunca se deja de sangrar
bajo tu uña

viste las rosas
y su desnudez de nudos
perfumatarse contra los labios
donde el día lava su cara:
bajo tu uña

donde ve detrás de la sordera
ese agazarpón de ojos en blanco
hasta que la venda jirones rojos grita
el goteo calcio que la vive


sangrar la imagen escópica
de un nuncainterminable
para fraguar tu zarpazo
con mi carne.




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lunes, 20 de diciembre de 2010

Misceláneas




Me revuelco
en el tinte del génesis
que congeló su gota
-una incrustación del segundo-
en el envés del nosotros






A papá:

veinte años
es sólo una medida
del instantesiglo
una lámina incolora
que no me ha dejado
nisiquiera mover
tu foto de mí.






un hilo ígneo
se arroja al vacío
flagelando flores,
flameando arena entre espasmos azabache.
Se ven indefensos los pétalos fundidos en el mármol
y muy detrás tu sonrisa
como un dios hastiado,
observando.



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Cadáver Exquisito X (Alejandro Cabrol-Marina Kohon)





la opción era ir
entre la roca y la arena
una fina lámina dorando el instantesiglo

y amarrar el fagot
desechar la tabla rasa
quedarnos sólo con la música
obsedidos danzando cromáticos de odas

amarrar a cubierta
tu plumífera maquinaria de piel
prestarle sones al albor perfumoso

quedar oyendo en puerto de palos
el cedro luengo, la cruda, las danzas del eco
calentar los ojos

venas entregadas y sellar las pieles

/juntos/
bajo los cedros
proseguir la danza
/solos/

y al final del cielo
amarrar las notas
que desvisten
tu paladar



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viernes, 17 de diciembre de 2010

Cadáver Exquisito IX (Alejandro Cabrol-Marina Kohon)




hasta los límites
de todo el espacio ronco
y la vena azul marcada así

todo el tiempo que nos lleve
recoger los pedazos del ángel caído
separar las esquirlas de la sangre viva

toda la luz que pueda caber ilesa
en las cuencas del costado
o lo que cueste irse

o quedarse
hasta los límites
de esta lámina dorada
atravesándonos
lo que nos lleve.


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lunes, 13 de diciembre de 2010

de las polvaredas y las apariciones...



La polvareda espanta al día y muerde este diciembre. Se tejen hilos de sombra que cubren con alfombra taciturna cada una de las grietas y cambian los colores envueltos por esa luz petróleo tan tenaz, tan implacable. Tierra, tierra en el aire, tierra incrustada en la amígdala, como todas esas palabras que nunca dije. Pueden ser hieráticos los tonos del desencuentro: desencajarse tanto en cada una de las cosas que rodean, tener el poder de cambiar todos los sentidos. Volver áspero lo suave. Hacer gala de su omnipotencia como una espada que corta uno a uno los brotes de la sílaba. Sólo la maleza resiste, llega hasta la boca dejando su lámina acre. Giro, escribo pero me asolan las apariciones de tu labio entre las volutas de mis letras. Cuánto polvo se tendrá que morder para aprender a soltar las palabras.


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domingo, 5 de diciembre de 2010

de los puertos inexpugnables...




pensé lluvias Amazónicas cegándote
pensé vientos del Cabo de Hornos
enroscándose en tu nuca
pensé un Sahara
bebiéndose tus manos

-trampas de las fotos sepia,
de los adornos de mi mirada-

porque no hubo ni un intento
no palabras volándote el cabello
mera lejanía de luces
en tu puerto de solos.



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sábado, 4 de diciembre de 2010

Se levanta (Alejandro Cabrol-Marina Kohon)




Se levanta de Alejandro Cabrol
http://labitacoradelacaronaufrago.blogspot.com/

Se levanta. Tarde. Se pinta y abre las ventanas demorándose de más contra el peor postigo. Se sienta. Mira. Sigue mirando. Tarde. Humo con olor a flores secas, a maderos. Tarde. Tarde, tarde. Una cruci-ficción dilatada e indirecta, por interpósita persona al cubo de la enésima potencia. Los ojos le cuestan más que las otras veces. Tarde. Se levanta. No puede brillarle así el pelo. Y la pintura. Sin hoguera pero maderos, alrededor del aquelarre late, tiembla, respira, ausculta un temblor de equilibrio, una relojería precisa de control inmediato dentro del caos. Tarde. Más que desquiciantemente tarde. Cerrar las manos para callar el perfume, ese, a maderos. Desprende un par de tientos de los de más arriba y sin suspirar, condesciende al aire brillarla menos, deja que pase. Que las cosas pasen, que eso pase, que todo se le pase. Tarde. Peor, mil veces más escandaloso que endiabladamente tarde. Se sienta. Se le corre la pintura. Culpa de la hoguera. De lo pobre de la cacería. Del poco valor y de la escasez de plumas de la última temporada. De la voz ni noticias. No es que se siente, algo le mantiene el cuerpo a poca altura del suelo. Ve sin mirar, o creo que mira sin ver. Suenan los postigos, uno: el peor de todos. Pero no, tarde. De tarde, sí, pero tarde, pétreamente tarde. Ni un trago encima, encima. De las hogueras no los fuegos ni el calor, sino las cenizas es lo único que queda. Se pinta y abre. Despídese de todo, hasta de sí. Por encima de los horizontes curvos, un aire. El suyo. Ese callado. Las cenizas, la pintura. El tenue aviento del fulgor sido. Tarde. Tarde tarde tarde. De tarde, un abismo de luz se come el espacio que dormía. Apenas una mancha de sal en el aquelarre, un abandono. Una trampa, un perfume tarde que se sienta, se pinta y cae.


Se levanta - Marina Kohon

cómo levantarse de una cama de cenizas
de la cruci-ficción que le imponen las voces
el grotesco aquelarre
de un día demasiado tarde




late, tiembla sentada en el borde de la cama
suspendida por su perfume de maderos
en medio del caos
condesciende al aire brillarla menos

mira sin ver
de las hogueras no los fuegos ni el calor
sino cenizas
despídese de todo

se pinta/deja que el abismo de luz
se coma el espacio que dormía
todo es una trampa
una mancha de sal sobre bocas de vidrio
cae
cae
sólo queda su perfume.



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