domingo, 6 de febrero de 2011

de los territorios inasibles a la vera del Limay...


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Entro por las fisuras/
al territorio inalcanzable de la infancia/
como se intenta tocar la nube/
igual de obstinada/
aunque desaparecerá entre los dedos/
esa pequeña imagen de mí que se ha ido.

















No álamos junto a ese tramo del Limay
ni hojas crujientes en el bajo
no hadas de tules
no tortugas gigantes
cruzando la chacra a paso de hartazgo bajo el sol de las bardas
no hermanos escondidos en los galpones
ni acertijos sobrevolando el chasquido de las piedras
no duraznos como soles
ni uvas, esos almíbares de abuela
entrándome y danzándome la nuca
tampoco canteros de azucenas ni monstruos pertrechados
detrás de los manzanos
son sólo giros en la hamaca estática del tiempo
de una nena que juega juegos de a uno
y observa, distante
con su tercer ojo.


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

20 comentarios:

SIL dijo...

Esta poesía muta mágicamente tus NOES en un sueño de SÍES.
Al evocarlo, el recuerdo cobra viso de realidad.

MARAVILLOSO, CECI.

ABRAZO INFINITO

SIL

Carlos Enrique Cartolano dijo...

Doy fe de la paz que transmiten los escenarios del Limay... Pude verlo otra vez en tu poema.

elisa...lichazul dijo...

evocador y nostalgico trabajo poético querida Caceilia, nos llevas en tus versos y nos sitúas mágicamente en un escenario sin tiempo

Besitos y buena semana!!!

Carla Kowalski dijo...

Increible poema, lleno de sensaciones...

TORO SALVAJE dijo...

No permitas que se cierren esas fisuras.
Tienen una tendencia natural a hacerlo.

Besos.

ALA_STRANGE dijo...

el primer verso me destruyó

"Entro por las fisuras"

hermoso poema

fgiucich dijo...

Recuerdos que emergen, potentes, de tus versos. Abrazos.

Alejandro Cabrol dijo...

la infancia vuelve a cada momento mediante imágenes precisas, emocionalmente geográficas, o traídas por el influjo de los sentidos y el recuerdo

sombrasenllamas dijo...

Me encanta cuando se observa con el tercer ojo, qué claridad para definir cosas increíbles y queridas
Saludos!

lobo rojo solitario dijo...

ah!!!!!!!! bella natura q nos alumbras aun en nuestra oscuridad
bello Marina besxxx

MERCURIO dijo...

Qué lastima no conocer esos paisajes, Cecilia; sin embargo, la imagen que elegiste, se me antoja que es metáfora de nosotros mismos, que cargamos con lo que fue -con lo que fuimos-; con nuestro yo invisible... como el reflejo del paisaje en el espejo del río. Precioso poema: gracias por compartirlo. Un abrazo desde Sevilla (España).

La sonrisa de Hiperión dijo...

Camino de los álamos, está el contorno del mundo...

Saludos y un abrazo.

Cecilia dijo...

Sil, gracias por tu lectura que siempre ve más allá de los velos, un abrazote.

Carlos: los paisajes del Limay tienen poderes de encantamiento... del Limay no se vuelve... Un abrazo y gracias por pasar.

Cecilia dijo...

Cariños Elisa, gracias por tu tiempo.


Me alegra te haya gustado Carla. Ese escenario de mi infancia ha sido vital en mi vida.

Cecilia dijo...

Es cierto Toro, se nos van perdiendo detalles... se opaca la imagen... Un abrazo.


Gracias Ala, un gusto "verte" por acá.

Cecilia dijo...

Fernando te agradezco tu comentario, saludos!


Tenés razón Ale, cuando nos damos el tiempo... a veces la vorágine no nos deja lugar para las fisuras, y nos hace tanta falta no olvidarnos cómo éramos... Abrazote.

Cecilia dijo...

Sombrasenllamas, me alegro te haya gustado, el tercer ojo es el que nos imprime los recuerdos...saludos!

Gracias Lobo! Abrazo.

Cecilia dijo...

Mercurio: la foto es de un tramo del Limay, va cambiando el paisaje a lo largo del curso, pero te aseguro que es todo bellísimo. gracias por tus palabras, va otro abrazo hasta Sevilla.


Antonio: tenés razón... cariños.

ADELFA MARTIN dijo...

Particularmente me ha encantado, quizás por los tesoros que guardo de esa època, el trigo en la era, los albaricoques calientes...en fin, nadie tiene poder sobre nuestra nostalgia.

abrazos

Cecilia dijo...

Adelfa, me llegó lo que dijiste: nadie tiene poder sobre nuestra nostalgia, tan cierto... gracias!