
abrir cortinas
a esta brisa limpia
a la insidia del viento
me abrigo, sí:
de las visiones
de los filos
no del perfume
no de las ondas transparentes
de tus voces, todas
abrir y cerrar los ojos, sí
mientras el oído acaricia lo roto
los dedos los bordes lo quebrado las fronteras
para recortar contornos
y en el regocijo del límite
los ojos recuenten descartes otoñales
y fijos, sí
reparen el el borde del abismo
como si estuvieran a punto
de dar un salto, sí
hacia un lugar
del que no se vuelve, nunca.

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2 comentarios:
Esos límites necesarios para saber hasta donde llegar. Abrazos.
Como tomar aire y medir el flanco, antes de enfrentar el vuelo.
Un abrazo inmenso, Ceci.
SIL
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